Un empeño muy personal

Un empeño muy personal

Óscar Solorzano, barista en el Bar Asterisco: «Se ha perdido a ese camarero de más de 50 años que llevaba la profesión dentro, que sabía cómo era el trabajo de servir»

SERGIO MORENO LAYALogroño

Con la honestidad por bandera, y el sentido común por trinchera, Óscar Solorzano se ha coronado un año más como el mejor barista de La Rioja, que es como venir a decir que en estos momentos es el camarero que mejores cafés prepara de toda La Rioja. Y los hace cada día en el Asterisco de la capital.

Sin embargo, de su boca no saldrá semejante afirmación. Ya lo dijo una vez y no se cansa de repetirlo: «Tan solo soy el que mejor lo ha hecho de los baristas que nos hemos presentados». De esta forma demuestra su sentido común y al mismo tiempo, veladamente, escurre por su filtro de experto en la materia uno de los problemas a los que se enfrenta su profesión, «la profesionalización de nuestro trabajo».

Su empeño personal le exige no solo ser buen camarero, sino también acreditarlo. «Por eso nos presentamos a este tipo de concursos. Porque nos permiten mejorar nuestras técnicas en coctelería o en el mundo del café; nos ayudan a relacionarnos con personas a las que les mueven las mismas pasiones, y nos permiten mejorarnos día a día a través de la competición».

Por eso lamenta que en La Rioja siempre sean los mismos los que «nos presentamos» a los mismos concursos. «Y tenemos mucho mérito, porque le quitamos horas a la familia o al negocio para organizar y competir en estos concursos que nos ayudan también a tener cierta visibilidad», apunta. Y como ganó el Regional, prepara el Nacional para mediados de abril en Alimentaria. «Contra los 16 mejores baristas del país, tengo muchas cosas que mejorar: la técnica, la limpieza, el control de los nervios, el orden en el trabajo...». El asunto es muy serio.

En este empeño personal «lo primero fue montar con mi socio el bar que nos gustaría tener como clientes», hace nueve años. Luego, «superar los primeros años que han sido realmente duros». Y ahora, «continuar en la línea de calidad en el servicio, de mejora constante y, a través de la asociación B&B (Barmans y Baristas), ayudar en lo posible a la profesionalización de un sector con problemas».

Se refiere, por ejemplo, a la ausencia de un epígrafe para acreditar contractualmente su profesión: «En España no existe la profesión de barista. No ocurre así en la mayoría de países del mundo». Y no es un problema menor, «el único país en el que Starbucks no cuenta con baristas es España, porque no existe esta profesión». Pero existen otros que surgen desde dentro: «La hostelería es un sector que genera muchos puestos de trabajo, que es un motor clave para el turismo y la economía, que está en expansión... y sin embargo se ve como una profesión puente a la espera de otras oportunidades».

Son muchas las razones por las que cada vez es más difícil ver buenos camareros tras la barra. «Se ha perdido a ese camarero de más de cincuenta años que llevaba la profesión dentro, que sabía cómo era el trabajo de servir», observa. Pero abre una puerta a la esperanza: «La Escuela de Hostelería está haciendo un buen trabajo, está ayudando mucho en todo este proceso de formación». Y éste es su principal empeño personal, «formarme, todo lo que pueda, para ser un buen barista».

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