«Tranquila, mamá, que como bien»

Montserrat Baltanás y Óscar Prieto son socios desde hace muchos años, los que llevan al frente de esta cervecería del centro de Logroño / Andrea Aragón

Los universitarios logroñeses comen la segunda mejor ‘tortilla con...’ de la capital

Cuidan de todos sus clientes porque la mayoría de ellos están, como se suele decir, «en edad de crecer». Les miman y les tratan bien, desde lo que comen hasta el precio que les cobran. «Estamos en un entorno universitario, de gente joven, que anda un poco ‘pelada’... Así que nosotros tratamos de amoldarnos a esta situación». Sabe Hernán Vignapiano, propietario de la cervecería Franfurt, el sitio que ocupa su local, y por tanto ofrece propuestas del gusto de los clientes que cada día les visitan. En su mayoría son universitarios que estudian justo enfrente. «Pero cada día más nos vienen a conocer gente del barrio y de otras partes de Logroño», advierte Hernán. Y es que su trabajo no está pasando desapercibido.

La barra. Además de la tortilla de patatas con queso y jamón cocido, en este espacio presentan buenas ensaladas, bocadillos y platos combinados, para degustar tanto en su salón interior como es un fresca terraza.

En la actualidad, y durante el próximo año, harán la segunda mejor ‘tortilla con...’ de la capital. Es la que gobierna de forma majestuosa su barra todos los días, y que vuela para antes del mediodía, tras dar buena cuenta de ellas los alumnos que acuden a aliviar en la medida de lo posible ese hambre permanente de todo buen joven en edad de crecer. Es una tortilla contundente, y bien preparada. Patata, huevos, jamón cocido, queso, y por si fuera poco, una capa de queso mozarella por encima para acabar de seducir al más indeciso.

Cervecería Franfurt

Dirección.
Calle Luis de Ulloa, 19. Logroño.
Teléfono.
941 12 36 98.

«Esto ha sido posible gracias a Toni, nuestra cocinera. Ella es la que se encarga de sacar todos los días estas cosas tan ricas que tenemos en nuestra barra y que tanto gustan a los clientes», apunta Hernán, que mira el reloj sabedor de que se aproxima una nueva hora punta para su local. «A las 10.30 viene los chicos que ha pasado del Sagasta a esta zona mientras duran las obras. Les preparamos diversos bocadillos por 1,50€». Antes de las 12.00 se produce un nuevo pico de visitantes con la llegada de los hambrientos universitarios, para luego ya acceder a la fase de comidas y cafés. Las tardes son algo más tranquilas hasta que llega la fresca y por tanto el momento de disfrutar de su terraza.

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