Cuestión de centilitros para un ejercicio basado en el ensayo y error

Todo está medido, salvo la creatividad. / Justo Rodriguez

La coctelería es un arte que se define desde la prueba y el error para crear nuevas experiencias entre los clientes que desean ir un poco más allá

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYALogroño

La coctelería como arte se comprende a partir de la acumulación en directo de la labor del coctelero. Se observa entonces el grado de concentración que requiere este arte. Se entiende en ese instante todo el trabajo previo hasta dar con las mezclas adecuadas que puedan sorprender al jurado. Es en estos concursos cuando los cocteleros muestran las horas de entrenamiento que se necesitan para realizar un servicio de coctelería perfecto, que nada tiene que ver con las acrobacias, pero sí con la precisión más absoluta a la hora de medir y calibrar.

Para el Campeonato de La Rioja debían preparar cinco servicios del mismo cóctel, cuatro para la cata del jurado y otro de exposición final. Y las medidas estaba previamente establecidas: cada cóctel no podía superar los 8cl., y como máximo podía contener 7cl. de alcohol y como mínimo 1cl. con graduación. Y sus cócteles no podían llevar más de seis ingredientes. Una última cuestión para tener en cuenta la labor del coctelero: todos los elementos decorativos debían ser orgánicos y comestibles.

Desde estas pautas, el coctelero halla un mundo de absoluta libertad para idear nuevas mezclas, que deberá referenciar para posteriormente ser compartida. «Nuestra labor consiste en ajustar al máximo la cantidad ideal de cada uno de los ingredientes que hemos pensado introducir en el cóctel», apunta Álvaro Alejandre. Pero al mismo tiempo, la coctelería no es una ciencia exacta porque «hablamos de sabores y aromas», así que todo parte del «ensayo y del error... hasta acertar».

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