CIENCIA Y FELICIDAD

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYALogroño

Vivimos tiempos de exceso de información, pero no de conocimiento. La ciencia nos transmite la realidad, nos la presenta testada, cruda, sin margen de error y es desde aquí desde donde uno puede empezar a trazar su camino, desde la base de la realidad. La ciencia nos proporciona conocimiento, y en este oficio de la gastronomía y la alimentación este conocimiento debiera ser dirigido por una senda, el de la ética y el respeto hacia el consumidor. Quizás el trabajo de los científicos no esté socialmente lo debidamente reconocido y seamos los que elaboramos productos finales quienes nos llevemos las mieles del éxito, cuando sin sus fundamentos, nada hubiese sido posible. Sirvan estas líneas como reconocimiento y halago. Ellos están ahí, en sus despachos, sus laboratorios, devanándose los sesos para seguir entendiendo y descifrando la realidad y mostrárnosla pura y objetiva, que no tiene nada que ver con ese concepto llamado verdad y degenerado en posverdad. Ciencia como camino para encontrar la libertad en el proceso creativo, ya que nuestros pasos serán certeros, y no hay mejor momento de felicidad que poder plasmar físicamente una idea o concepto y que su ejecución sea exitosa, sin haber invitado al azar.

La edición de los Cursos de verano de la Universidad de La Rioja, este año nos ha invitado a compartir nuestras experiencias desde la perspectiva científica, abriéndonos todavía más el apetito por seguir ampliando nuestros conocimientos.

¿Les cuento un secreto?

Acérquense a la ciencia, tiene una llave de la puerta de la felicidad.

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