Un apasionado de las descripciones culinarias que no sabe cocinar

George R.R. Martin./EFE
George R.R. Martin. / EFE

George R.R. Martin detalla en 'Canción de Hielo y Fuego' qué y cómo se comía en este universo imaginado

REDACCIÓN LOGROÑO.

El afán y el empeño de los fans de una serie puede ocupar cualquier espacio. Y en este caso, con lo que ha supuesto la saga de 'Juego de Tronos', no iba a ser menos. Así que en el 2011, dos fans de la saga literaria 'Canción de Hielo y Fuego' de George R.R. Martin (de la que surge la serie de HBO), Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer, abrieron un blog en el que podían combinar su afición por los libros con su amor por la cocina. 'The Inn at the Crossroads' (como la posada que se ha convertido en otro personaje recurrente de los libros), empezaron a publicar las recetas de los múltiples y, habitualmente, pantagruélicos platos que los habitantes de Poniente comen. El propio Martin reconoce en el prólogo del libro que recoge esas recetas, 'Festín de hielo y fuego', editado en España por El País-Aguilar, que no sabe cocinar pero que le encanta describir los banquetes, y como sus descripciones de los platos son muy detalladas, Monroe-Cassel y Lehrer pensaron que podían reproducirlas, cocinar esos platos y compartir después la experiencia con el resto de fans tanto de los libros como de la serie 'Juego de Tronos'.

Portada del libro culinario.
Portada del libro culinario. / L.R.

El resultado definitivo ha sido un libro que reúne buena parte de las recetas que han ido publicando en el blog, siguiendo un método de trabajo que explicaban en una entrevista en el semanario de Boston The Phoenix: las dos cocinan y se comen lo que cocinan, e investigan en libros de recetas medievales o del siglo XVII para lograr unos platos que se acerquen lo más posible a lo que Martin describe en el libro.

Las recetas

'Festín de hielo y fuego' sigue la organización del blog de las recetas y las agrupa por regiones geográficas; el Muro, el Norte, el Sur, Desembarco del Rey y más allá del Mar Angosto, y algunas de ellas son tan contundentes como los nabos a la mantequilla, las costillas de cerdo a las hierbas o el pollo a la miel. Se puede hacer un menú completo dedicado a cada una de las regiones con su primero, segundo plato y postre, y hasta su bebida correspondiente. Un menú completo consistiría en ensalada de espinacas y pasas del Castillo Negro, dos platos del Norte como la remolacha con huevo escalfado y el pollo a la miel y, de postre, los pastelitos de limón de Desembarco del Rey.

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