Alma de Rioja y pasión por el vino

Una imagen de la bodega de Carlos Moro en San Vicente de la Sonsierra. /B.M.
Una imagen de la bodega de Carlos Moro en San Vicente de la Sonsierra. / B.M.

Carlos Moro ha escogido cuidadosamente sus viñedos

REDACCIÓN

Apasionado de la viña y de la tierra, Carlos Moro es el fundador y actual presidente de Bodegas Familiares Matarromera, una de las firmas bodegueras más exitosas y prestigiosas de la escena vitivinícola española, con presencia en seis Denominaciones de Origen a través de sus ocho bodegas. Sus antecedentes familiares siempre han estado vinculados a la viña y el vino desde hace más de 800 años.

Nacido en Valladolid en la añada del 53, este ingeniero agrónomo es, ante todo, un enamorado del vino español.

En 2014 decide dar un paso más en su trayectoria vitivinícola constituyendo Bodega Carlos Moro en San Vicente de la Sonsierra y adentrándose en una prestigiosa DOCa Rioja. La nueva bodega es un proyecto empresarial y vitivinícola marcado por la pasión de un viticultor, enólogo y bodeguero que ha implantado con éxito su sello en otras Denominaciones de Origen igualmente exigentes y prestigiosas.

La bodega también ha abierto sus puertas al enoturismo y es un referente por su cercanía y calidad

Un ilusionante trabajo impulsado también por un equipo de enólogos responsable de seleccionar una colección de excelentes pagos en la margen izquierda del río Ebro con epicentro en San Vicente de la Sonsierra, y que suponen el punto de partida para unos vinos que buscan situarse en la elite de la DOCa Rioja. Veinte hectáreas de viñedo propio y setenta y cinco controladas suponen el punto de partida para esta apasionante tarea.

Los vinos

CM 2015
Un vino de intesidad alta, de color picota intenso y brillante, con una buena estructura y un gran equilibrio, muy sabroso y largo retrogusto.
OINOZ, CRIANZA 2014
Boca amplia, elegante y suave, con una buena acidez que surge tras las sensaciones frutales y de tostados finos. El equilibrio máximo de matices..

Una ladera

La bodega se ubica en una ladera con excelentes vistas a la localidad y a su entorno de enorme riqueza paisajística y cultural. Su emplazamiento, rodeado de viñedos, así como su diseño, con diferentes niveles entre las distintas dependencias de elaboración, crianza, embotellado y expedición, permite el manejo de la uva y el trasiego de los vinos por gravedad.

Destaca su calado subterráneo de 1.200 m2 de superficie con capacidad para más de 2.000 barricas que permite una crianza de forma natural y homogénea a lo largo del año, ya que se dan las condiciones óptimas de temperatura y humedad, independientemente de las condiciones meteorológicas del exterior, sin dependencia de equipos de frío industrial y/o climatización. Una bodega para lograr los mejores vinos de Rioja. Calidad sublime.

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