La alimentación del futuro

Laura Capapé el día que presentó su producto de quinta gama y que captó la atención del CITA-CTIC para desarrollarlo. :: U.R./
Laura Capapé el día que presentó su producto de quinta gama y que captó la atención del CITA-CTIC para desarrollarlo. :: U.R.

Soluciones alimentarias contra la escasez de proteínas animales

REDACCIÓN

Qué comeremos cuando las granjas no den para más? Es una pregunta a la que hace unos años ni se le prestaba atención. Los suministros parecían garantizados. Pero el asunto parece estar cambiando. La preocupación por el clima, las cosechas, la superpoblación va en aumento y esta cuestión parece tan oportuna que hasta se le quiere dar respuesta de forma práctica. ¿Qué comeremos cuando las granjas no den para más?

A partir de esta pregunta pusieron en marcha su proyecto Valentina Lodosa (bióloga de la Universidad Pública de Navarra), María Ibáñez (química por la Universidad de La Rioja) y Laura Capapé (tecnóloga de Alimentos por la Universidad de Zaragoza), que tras seis meses de trabajo, «complicado por la distancia existente» de estar cada una de ellas en un lugar diferente del país, crearon dos nuevos productos de los que no hace mucho tiempo no podían dar muchos detalles porque estaban «en fase de estudio», y como había posibilidad de que tuvieran desarrollo no querían desvelar mucha información hasta ver cómo evolucionaba la cuestión. Finalmente se ha concretado gracias a un gran trabajo de colaboración con uno de los centros tecnológicos más importantes de La Rioja, el CTIC-CITA (Centro Tecnológico de la Industria Cárnica).

Proyecto
Quinta gama
Llega al consumidor listo para meter en el microondas para ser degustado con todos los componentes nutritivos necesarios.
El producto
Un estofado de proteínas vegetales.
Desarrollan
María Ibáñez, Valentina Lodosa y Laura Capapé.

El problema que se propusieron resolver estas alumnas dentro del Programa Demola no era precisamente menor, ni sencillo, ni poco relevante. «Sabemos que no va a haber proteínas para todos en un futuro. Dado que las proteínas sobre todo proceden de la carne». Son conscientes de que cada vez habrá menos recursos para mantener una producción intensiva de animales destinados a la alimentación de la población.

Así que conviene ir diseñando nuevas líneas de alimentación que permitan el suministro necesario de las proteínas pero que procedan de otro origen más allá del animal. Y hallaron una solución: «En este caso son proteínas de origen vegetal». Y con su proyecto han creado dos productos, «uno de quinta gama: listo para meter en el microondas y ser degustado con todos los componentes nutricionales necesarios; y otro que es un pan sin gluten que también hemos diseñado a partir de las proteínas vegetales necesarias».

Surge en Finlandia y está reconocido por la OCDE y la Comisión Europea

Genera la posibilidad de establecer nuevos proyectos de innovación abierta

El CTIC-CITA observó el desarrollo que podía tener este proyecto presentado por este grupo de trabajo de Demola, y como Centro Tecnológico experto en la materia decidió licenciar el reto y ayudar a María Ibáñez, de la Universidad de La Rioja, a Valentina Lodosa, de la UPNA, y a Laura Capapé, de la Universidad de Zaragoza, a poner en marcha este proyecto bajo la tutela de un socio industrial para dar salida al mercado a estos dos productos. Se trata sin duda un claro ejemplo de transferencia del conocimiento de la Universidad a la empresa con el apoyo de un Centro Tecnológico.

Programa Demola

Demola es un programa innovador de cooperación universidad-empresa basado en la resolución de retos planteados por empresas e instituciones con el fin de que sean resueltos por equipos de estudiantes universitarios. Se trata de resolver la compleja relación existente a lo largo de la historia entre la universidad y su conocimiento básico, y la empresa y su necesidad de soluciones inmediatas. Nacido en Finlandia y reconocido por la OCDE y por la Comisión Europea, actualmente abarca una red internacional de 16 nodos que ha facilitado que más de 1.500 estudiantes y 100 empresas hayan participado en aproximadamente 250 proyectos, de los cuales más de un 90% han tenido explotación comercial.

A la luz de este proyecto que en la región pone en marcha la Universidad de La Rioja se está propiciando el ecosistema necesario para lograr esa más que necesaria innovación abierta, es decir, proyecto novedosos surgidos por profesionales perfectamente formados que observan desde la universidad la necesidad de nuevas líneas de negocio a través de nuevos productos y servicios.

Y sin duda, la industria agroalimentaria en La Rioja tiene un gran potencial, siendo el sector principal de la economía regional. La presencia de un Centro Tecnológico como el CITC-CITA permite además establecer nuevas líneas de cooperación para conectar el conocimiento básico y práctico que surge de la universidad con las empresas del sector que tienen capacidad de desarrollar y poner en el mercado nuevos productos, como éste que ha surgido desde la puesta en marcha del Programa Demola.

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